La Biblia, como una colección de textos escritos a lo largo de varios siglos, no menciona explícitamente la inteligencia artificial (IA) o la tecnología moderna tal como la entendemos hoy. Estos conceptos habrían estado más allá de la comprensión de los autores bíblicos, dado el contexto histórico y cultural en el que escribieron. Sin embargo, la Biblia aborda temas y principios que pueden aplicarse a nuestra comprensión y uso de la tecnología, incluida la IA, en nuestro mundo contemporáneo.
Para empezar, la Biblia habla sobre la naturaleza de la creatividad e innovación humana. En Génesis 1:27, leemos que Dios creó a los humanos a Su imagen. Este imago Dei implica que nosotros, al igual que Dios, tenemos la capacidad de creatividad e innovación. El mandato en Génesis 1:28 de "llenar la tierra y someterla" y de "tener dominio" sobre la creación sugiere un papel para la humanidad en el desarrollo y administración del mundo. Esto puede verse como un respaldo al uso de nuestras capacidades creativas para desarrollar tecnología, incluida la IA, para mejorar la vida humana y cuidar la creación.
La Biblia también aborda el potencial de los logros humanos para llevar al orgullo y la idolatría. La historia de la Torre de Babel en Génesis 11:1-9 sirve como un cuento de advertencia. La gente buscó construir una torre hasta los cielos para hacerse un nombre, mostrando el peligro de la arrogancia humana en los logros tecnológicos o arquitectónicos. La narrativa advierte contra la tentación de usar la tecnología para elevarnos por encima de Dios o para poner nuestra confianza en creaciones humanas en lugar de en el Creador.
Además, la Biblia enfatiza la importancia de la sabiduría y el discernimiento en todos los aspectos de la vida, incluido el uso de la tecnología. Proverbios 2:6 nos dice que "el Señor da sabiduría; de su boca vienen conocimiento y entendimiento". Esto sugiere que al involucrarnos con la tecnología, debemos buscar la sabiduría divina para guiar nuestras decisiones y acciones. En el contexto de la IA, esto significa considerar las implicaciones éticas de su uso, asegurando que sirva al bien común y se alinee con los valores bíblicos de justicia, amor y administración.
El Nuevo Testamento también proporciona orientación sobre cómo los cristianos deben involucrarse con el mundo, incluidas sus innovaciones tecnológicas. Romanos 12:2 aconseja a los creyentes no conformarse a los patrones de este mundo, sino transformarse mediante la renovación de sus mentes. Esta transformación implica discernir la voluntad de Dios, que es "buena, agradable y perfecta". Al considerar el papel de la IA y la tecnología, debemos permanecer vigilantes para no adoptar prácticas o tecnologías que contradigan nuestros valores de fe.
Además, la Biblia habla sobre el aspecto relacional de la vida humana, enfatizando el amor y la comunidad. Jesús resumió la Ley en Mateo 22:37-40 al mandarnos amar a Dios y amar a nuestros vecinos como a nosotros mismos. La tecnología, incluida la IA, debe usarse de maneras que mejoren las relaciones humanas y promuevan el amor y la comunidad, en lugar de aislar a las personas o causar daño. El uso ético de la IA debe reflejar estos valores relacionales, asegurando que la tecnología sirva para conectar y elevar a las personas en lugar de dividirlas o deshumanizarlas.
En el ámbito de la literatura cristiana, teólogos y éticos han explorado las implicaciones de la tecnología y la IA desde una perspectiva bíblica. Por ejemplo, en su libro "La Sociedad Tecnológica", Jacques Ellul discute la influencia generalizada de la tecnología en la vida humana y la sociedad, instando a los cristianos a examinar críticamente cómo los avances tecnológicos se alinean o divergen de los principios bíblicos. De manera similar, en "Superficiales: Lo que Internet está haciendo a nuestros cerebros", Nicholas Carr explora el impacto de la tecnología digital en la cognición y las relaciones humanas, incitando a los lectores a considerar cómo la tecnología moldea nuestras vidas y bienestar espiritual.
La Biblia también proporciona un marco para entender el propósito y las limitaciones del conocimiento y las capacidades humanas. En 1 Corintios 13:9-12, Pablo habla de nuestro conocimiento actual como parcial e incompleto, comparándolo con ver "en un espejo, oscuramente". Este pasaje nos recuerda que, si bien la tecnología puede expandir nuestra comprensión y capacidades, no es la fuente última de verdad o sabiduría. La verdadera sabiduría proviene de Dios, y nuestra dependencia debe permanecer en Él, incluso mientras aprovechamos la tecnología para el bien.
Al considerar el uso de la IA y la tecnología, los cristianos están llamados a ser buenos administradores de los recursos y el conocimiento que se les ha confiado. La parábola de los talentos en Mateo 25:14-30 ilustra la importancia de usar nuestros dones y recursos sabiamente y para la gloria de Dios. Esta parábola puede extenderse para incluir el desarrollo y uso responsable de la tecnología, asegurando que sirva para avanzar en los propósitos de Dios en el mundo.
Además, la visión escatológica de la Biblia proporciona una perspectiva esperanzadora sobre el futuro, incluido el papel de la tecnología. Apocalipsis 21:1-4 describe un nuevo cielo y una nueva tierra donde Dios habita con Su pueblo, limpiando cada lágrima y eliminando la muerte, el luto y el dolor. Esta visión de restauración y renovación puede informar nuestro enfoque hacia la tecnología, alentándonos a usarla de maneras que anticipen y reflejen el plan último de Dios para la creación.
En conclusión, aunque la Biblia no menciona específicamente la IA o la tecnología moderna, proporciona principios atemporales que pueden guiar nuestro compromiso con estos avances. Al basar nuestro uso de la tecnología en los valores bíblicos de creatividad, sabiduría, amor y administración, podemos navegar las complejidades de la IA y la tecnología de una manera que honre a Dios y sirva a la humanidad. Al hacerlo, debemos permanecer vigilantes, buscando continuamente la guía y sabiduría de Dios para asegurar que nuestras búsquedas tecnológicas se alineen con Sus propósitos y traigan prosperidad para toda la creación.